Entre tú y yo

Cuando decidí, hace más de 18 años, amamantar a mi hijo sabía que no era tarea fácil, sabía que me enfrentaba a un mundo que desconocía, pero descubrí en esas horas interminables  en que mi hijo vivía pegado de mí que se abría un universo de amor, de entrega, de paciencia, de llanto, de cansancio, pero que de a poco se convirtió en una maravillosa experiencia, llena de placer, de intimidad, de intercambio de miradas, de una armonía absoluta, estaba cumpliendo con la misión natural con la que todo mamífero nace; así pasó con mi hija hace 10 años, lo viví de nuevo, y que felicidad fue poder hacerlo exitosamente por segunda vez.

Entendamos que nuestros senos no son sólo un objeto de exhibición y de exuberancia, que esa belleza de mujer se hace más grande cuando se amamanta. Esta es una invitación al amor, al placer de dar vida, a la satisfacción de dar salud, de crear y criar con respeto, con sentido ecológico, más humano y menos industrial. Regala vida y recibe a cambio el bienestar de una sociedad más humanizada y saludable.

Feliz de aportar mi experiencia de madre a esta labor de difundir esta práctica natural y para la cual fuimos creadas. Aquí entre tu y yo nos podemos ayudar a formar nuevas conciencias.

Catica

 

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